1. Hojas mordidas o con agujeros

Bordes irregulares, perforaciones y partes faltantes pueden indicar que algún insecto o animal está alimentándose de la planta. Revisá hojas nuevas, tallos y el reverso de las hojas para buscar actividad o residuos.

2. Puntos amarillos, blancos o cafés

Los cambios de color pueden aparecer por plagas chupadoras, pero también por exceso de sol, falta de nutrientes, estrés hídrico u hongos. Observá si las manchas se expanden y si hay insectos diminutos o telarañas finas.

3. Melaza o una capa oscura

Una superficie pegajosa puede asociarse con insectos que producen melaza, como pulgones, cochinillas o mosca blanca. La fumagina, una capa oscura sobre la superficie, puede aparecer después, pero conviene revisar primero la causa.

4. Hormigas o actividad inusual

Las hormigas pueden aparecer donde existe melaza, aunque su presencia no demuestra por sí sola que haya una plaga. Revisá brotes, tallos, envés de las hojas y zonas protegidas.

Qué hacer al detectar una señal

  1. Tomá fotografías generales y cercanas.
  2. Separá la planta si sospechás que el problema puede extenderse.
  3. Revisá humedad, luz y ventilación.
  4. Evitá aplicar varios productos a la vez sin identificar el problema.
  5. Consultá antes de tratar si la planta es delicada o la infestación avanza.